Monday, October 16, 2017

Semana 17/19.10.17

Se inicia el tratamiento del Texto 19.

Los puntos principales son:

Una vez constituido el Yo, aparecen las cuatro versiones de OSP.
Sobre esta base opera la psico-terapia.

Se evalúa a principios de Noviembre.

Saturday, October 14, 2017

Gott ist tot

Sólo queda Batman

https://www.cooperativa.cl/noticias/pais/policial/encuentran-muerto-al-divino-anticristo-popular-personaje-de-las/2017-10-14/120759.html

http://www.emol.com/noticias/Nacional/2017/10/14/879196/Adios-al-Divino-Anticristo-Quien-era-el-reconocido-personaje-santiaguino.html


Monday, October 09, 2017

VarelaCírculosCreativos











Texto 19


Profesor: Jorge Henríquez M.
 
Asignatura: Filosofía.

Contenido: Texto 19:

 

 

                    A. Ruiz: La Psicología y la Psicoterapia Cognitiva Post-Racionalista:

 

 

                                  Aspectos Teóricos y Clínicos.

 

 

                   Conferencia Magistral.

 

 

                   XV Congreso Mexicano de Psicología.

 

 

                   Hermosillo, Sonora el 26 de 0ctubre del 2007.

 

 

 

 

 

La articulación de mi intervención estará dividida en tres partes. En la primera parte, intentaré delinear el marco de referencia epistemológico y teórico del modelo, y las consecuencia que ha tenido para la psicología contemporánea. En la segunda parte se van a tratar los aspectos de la dinámica del self y la teoría de la Organización del Significado Personal. Y la tercera parte, consistirá en la aplicación de estas teorías tanto a la psicopatología como a la psicoterapia.

 

 

Empezamos entonces por el aspecto epistemológico

 

 

 

 

 

¿Cómo se llegó historicamente a la noción de post-racionalismo? Para poner una adecuada luz en este asunto, tenemos que centrar la atención en las crisis explicativas del modelo que la antecede, que es la terapia cognitiva tradicional, especificamente las terapia cognitivas de Beck y de Ellis.

 

 

 

 

 

La Terapia Cognitiva surge del conductismo, cuando este empieza a focalizarse en lo que eran las llamadas “variables mediacionales". Es decir, se empieza a postular que había "algo" entre el estímulo y la conducta. Ese "algo" eran los pensamientos, las imágenes, las expectativas, las creencias, etc. Por lo tanto, el origen del cognitivismo proviene de una "crisis explicativa" que sufre el movimiento conductista. Nace como una especie de "correctivo".

 

 

 

 

 

En esta primera etapa, el cognitivismo es solamente una tentativa de ampliar el enfoque conductista, introduciendo estas "variables mediacionales", que como decíamos son los procesos cognitivos, imaginativos, emotivos. Pero, aquí también empiezan a surgir fenómenos o experiencias que no podían ser explicados y comienza a presentarse una nueva crisis.

 

 

 

 

 

Esta otra crisis explicativa que sufre el enfoque cognitivo tradicional es mucho más sutil, ya que, se veía que de hecho las creencias o el diálogo interno de la persona podían cambiar como resultado de este enfrentamiento dialéctico con el terapeuta y que el paciente, aprendía otra manera de hablarse a sí mismo, y que todo esto sucedía con relativa rapidez. No obstante, las emociones no cambiaban con la rapidez que la persona cambiaba su manera de pensar. Este fenómeno se quedaba sin explicación.

 

 

 

 

 

Esta crisis explicativa del cognitivismo tradicional es muy importante. A todos los terapeutas nos afectó. En Italia, el psicólogo y psicoterapeuta Vittorio Guidano evalúa esta crisis y llega a la conclusión de que no era posible resolverla como se hizo con el conductismo, ya que ampliar más el modelo no era posible, ya que sus premisas epistemológicas lo limitaban, y por lo tanto decide examinar los aspectos teóricos de base, vale decir, los aspectos epistemológicos, que sustentaban el conductismo y el cognitivismo, concluyendo que toda la psicología contemporánea, en lo que iba corrido del siglo XX (no importaba si era una psicología conductista, psicoanalítica o cognitiva) no comportan diferencias en sus aspectos teóricos de base. Todas ellas derivan del paradigma empirista o racionalista, que es común a la ciencia occidental.

 

 

 

 

 

El tema básico de la epistemología racionalista o empirista, es que existe una realidad externa unívoca e igual para todos, en el que está contenido el sentido de las cosas y que el conocimiento es una representación que corresponde de un modo mas o menos exacto de ese orden.

 

 

 

 

 

Sin embargo los datos que estaban siendo proporcionandos por una serie de disciplinas, de reciente emergencia, (finales de los años 80) como la etología, las nuevas versiones evolutivas de los neo-darwinistas, la teoría de sistema sistemas complejos , la segunda cibernética, la termodinámica irreversible, la epistemología evolutiva por una parte, y la biología del conocer de Humberto Maturana, por la otra, hicieron posible estructurar un cambio determinante en la noción de la relación del observador y lo observado. En efecto, el observador ya no aparece en esta posición de privilegio observando objetivamente las cosas tal como son; más bien con su observación, el observador introduce un orden en lo que observa, y lo que observa es más dependiente de su estructura perceptiva que de algo externo a él. Lo que se empieza a notar claramente que el mundo de regularidades que vivenciamos es construido por cada observador.

 

 

 

 

 

En cuanto a la noción de realidad, ya no se la entiende como un orden unívoco, válido para todos y en el cual se haya contenido el sentido de las cosas. La realidad se ve como un continuo fluir, multidireccional y en diversos niveles, de procesos que están en desarrollo continuo. En este fluir de múltiple procesos el observador introduce un orden que no existía, estableciendo regularidades y continuidades. En esta concepción de realidad existen tantas realidades como modos de vivir surgen en cada observador. Desde el universo se pasa ahora a un multiverso como lo postula Maturana. En esta realidad multiversa no se puede hacer una distinción precisa entre el observador y lo observado.

 

 

 

 

 

Este planteamiento, tiene importante implicaciones en relación a la noción de “organismo” y de “medio”. Según Guidano, los aspectos más relevantes son dos: Primero, si no existe un orden exterior definido y unívoco para todos, quiere decir que el orden que los organismos muestran es autoconstruido, autoorganizado; si no viene de afuera, tiene que venir del propio organismo. El primer tema que se plantea, entonces, es el de la autoorganización como proceso, autoorganización como mecanismo básico de cualquier estructura viviente.

 

 

 

 

 

El segundo aspecto, que es –según Guidano- todavía más importante que el primero, es que nuestros modos de percibir está indisolublemente conectado con lo que observamos y percibimos, en realidad nuestra actividad de ordenar el mundo es inseparable del mundo en el que estamos en ese momento.

 

 

 

 

 

Todos los organismos (y ahora me refiero especificamente al individuo humano), tienen como elemento básico la autoorganización, la de construir un orden que le dé un sentido de coherencia y de continuidad en el tiempo. En efecto, si esta es la característica básica que se deriva del cambio de perspectiva epistemológica, entonces surge otro tipo de preguntas que se vuelven más significativas que antes. Porque si ahora la cuestión que se plantea es que los sistemas son autoorganizados, para empezar sería necesario entender cuál es el objeto, cuál es el fin que resulta de esta autoorganización. En otras palabras, según Guidano, ¿qué es la experiencia humana, producto de este proceso de autoorganización, que en términos evolucionarios se produce desde hace millones de años.

 

 

 

 

 

Ahora bien, para contestar esta pregunta, tenemos que asumir un punto de vista ontológico, es decir una perspectiva del individuo que experimenta su punto de vista de ser humano. Y para esto se requiere también otro supuesto, se requiere además que nos pongamos sobre un fundamento de epistemología evolutiva.

 

 

 

 

 

Entonces para poder entender qué es la experiencia humana, no podemos prescindir del hecho de que somos animales particulares, y solo un fundamento de epistemología evolutiva nos permite investigar el tipo de animales que somos. Al ponernos desde un punto de vista evolutivo nosotros tenemos que clasificarnos entre los primates, un tipo particular de primates que han adquirido y que han tenido emergencias evolutivas que los han hecho de alguna manera únicos entre los otros primates, especificamente por la emergencia del lenguaje.

 

 

 

 

 

Entonces, si nos ponemos con este fundamento de epistemología evolutiva, y desde un punto de vista ontológico, la primero cosa que podemos decir sobre la manera en la cual ocurre la experiencia humana, es que la experiencia humana es que esta ocurre constantemente en dos niveles que van simultáneos. El primer nivel es lo que podemos llamar el nivel del continuo fluir de la experiencia inmediata; experiencia inmediata de uno mismo y del mundo en el cual estamos en ese momento. Esto es algo algo que ninguno de nosotros puede regular o controlar, esto es algo que pertenece a la vivencia –como dice Humberto Maturana_.

 

 

 

 

 

Ahora, simultáneamente y en paralelo con el primero, todos nosotros tenemos otro nivel de experiencia, que es el nivel de la explicación. Esta es una emergencia novedosa en comparación con los otros primates, es que ahora el primate humano tiene el lenguaje, que le ha permitido tener otro nivel para explicar y ordenar su experiencia inmediata; un nivel en el cual los eventos pueden ser conceptualizados y lo que es mas importante puede separar el contenido informativo de su experiencia inmediata. Es muy importante esta distinción porque es el punto fundamental. Vamos a intentar de reconstruirlo en todos sus aspectos.

 

 

 

 

 

Ahora, vamos a ver más detalladamente lo que hemos dicho.

 

 

 

 

 

Es importante decir que esta distinción de niveles que ellos ocurren como dos aspectos diferentes de la experiencia humana. Este nivel de la experiencia inmediata es un nivel que por definición es siempre verdadero. El nivel de la experiencia inmediata corresponde a la vida emocional, al fluir de las sensaciones, a la modulación emotiva, en este sentido los sentimientos son siempre verdaderos, puesto que siempre dan información de como la persona se siente en ese momento en el mundo en el aquí y el ahora. Otro aspecto característico, es que a este nivel no es posible diferenciar entre percepción e ilusión de acuerdo a Maturana. Esta distinción entre percepción e ilusión es posible solamente si uno se desplaza al nivel de la explicación, sólo al nivel de la explicación es cuando uno reordena o explica la experiencia inmediata en conceptos y empieza a explicársela y a referírsela. Es ahí donde pueden emerger operaciones de distinción que solemos también llamar error, como cuando decimos “no fue verdad que yo percibí esta cosa, sólo me la imaginé”. Por lo tanto, todos los errores que pueden ser distinguidos son siempre a posteriori y dependen de una explicación de la experiencia inmediata que ha ocurrido, tal vez, un segundo antes. Naturalmente la explicación que dará consistencia o forma a la experiencia inmediata depende de como el individuo ha reconstruido este reordenamiento, es decir, ha reconstruido su nivel de explicación.

 

 

 

 

 

Lo más importante, es que, si tomamos en cuenta estos dos niveles de experiencia inmediata y explicación y el reordenamiento de esta experiencia; tendríamos que decir que, toda explicación que nosotros podamos construir no se refiere nunca a la realidad externa sino que toda explicación es siempre explicación de la experiencia inmediata. Todos los datos con que trabaja la explicación, los datos de razonamiento, de lógica, de abstracción, trabajan siempre sobre el mismo material de experiencia inmediata.

 

 

Veamos ahora como Guidano aplica estas nociones a la dinámica del Sistema del Self

 

 

 

 

 

Si nos desplazamos de nivel y lo vemos en referencia a lo que es la identidad personal o el Self, esta dialéctica entre experiencia inmediata y explicación es la misma, solo que el nivel de la experiencia inmediata se basa en el sentido de continuidad interna de una persona, y que es prevalentemente emotivo.

 

 

 

 

 

Según Guidano, la función de cualquier organismo que se autorganiza es la de construir un sentido de si mismo y mantenerlo lo mas estable posible en el transcurso de su vida individual. Este aspecto de la experiencia inmediata de si mismo es algo que la tradición de la psicología norteamericana de los primeros años- representada en George Mead pricipalmemte - denominó el Yo. Este nivel, que ocurre de una manera automática, siempre sucede como un fluir continuo. Y el nivel de la explicación, ahora en término de la identidad personal, corresponde a la imagen consciente de sí mismo que una persona que se ha construido. Pero esa imagen de sí mismo es para hacer consistente la experiencia inmediata que la persona tiene en términos de lo que Mead llama el Mi. Entonces en este sentido el "Mí" es una reconstrucción momento por momento de la experiencia inmediata de uno mismo, que se hace con la finalidad de mantener una imagen de sí mismo consistente, continuativa en el tiempo. Por la tanto la manera en que generalmente el "Mí" trata de explicar el "Yo" no es una manera en la cual el "Mí" está interesado en explorar o a conocer la verdad en su experiencia en el "Yo," sino es una manera en la cual el "Mí" está interesado en aplanar las discrepancias, a fin de mantener continuativa la imagen de sí mismo que se ha estructurado hasta ese momento.

 

 

Vamos a ver ahora como se pueden desarrollar estos aspectos del "Yo" y del "Mí" en el sistema humano individual

 

 

 

 

 

Hemos dicho antes que uno de los aspectos fundamentales para entender la experiencia humana es moverse siempre desde un fundamento de epistemología evolutiva. Decíamos que somos primates y que vivimos en una realidad intersubjetiva. Lo característico de una realidad intersubjetiva es el tipo de conocimiento que resulta. Este conocimiento es siempre interactivo. Lo que se quiere mostrar acá es que la realidad intersubjetiva significa que cada conocimiento de mi mismo es siempre en relación al conocimiento de los otros, de como los otros van a reaccionar, cada conciencia de los otros es de alguna manera es siempre una conciencia también indirecta de "Mi". .

 

 

 

 

 

Ahora la capacidad de anticipar la posible reacción del otro, tiene como presupuesto la capacidad de poder tomar el punto de vista de la otra persona y poder entonces reconstruir sus intenciones o motivaciones. Esto ya permite la posibilidad de estructurar un sentido de identidad personal, ya que si uno tiene la posibilidad de poder reconstruir el punto de vista de otra persona puede también hacer esto: puede también verse a sí mismo desde otro punto de vista, verse desde afuera y esta capacidad de verse desde afuera es la que permite estructurar la imagen consciente de sí mismo. La imagen consciente de sí mismo que nosotros nos construimos es la conciencia que vamos construyendo de nosotros mismos a través de como nos vemos desde los puntos de vista de otra persona. Sin la capacidad de vernos con los ojos de otros, ningún ser humano sería capaz de hacerse una imagen consciente de sí mismo con la cual poder evaluar y anticipar como sus acciones serán percibidas por los otros.

 

 

 

 

 

Esta es entonces la relación entre experiencia inmediata e imagen consciente de uno mismo que pertenece a la dinámica del Self, a una manera de entender el self. Según Guidano entonces podríamos decir que el self podría ser entendido como algo que es un proceso que continuamente fluye en estos dos niveles que son simultáneos. Una de las consecuencias de este discurso es lo que se llama “significado personal”, que es el tipo de relación que uno tiene con su experiencia inmediata, la manera como uno se la decodifica y como se la explica.

 

 

 

 

 

Esto quiere decir que el significado personal es la organización entre experiencia inmediata e imagen consciente de uno mismo. La noción del significado personal es central en el ciclo de vida de una persona, por lo que debemos decir que es uno de los aspectos más característicos de la experiencia humana. Es ampliamente aceptado por los etólogos, antropologos, psicólogos, que los seres humanos han sido siempre incesantes buscadores de significado. Como habíamos señalado anteriormente, los humanos vivimos en una realidad intersubjetiva, en la que es posible reconocerse solo en relación con los demás; por lo tanto, la matriz de la que es posible extraer tonalidades emocionales, con las cuales construir significados personales, es la matriz de tonalidades emocionales que pertenece al mundo intersubjetivo.

 

 

 

 

 

Para Guidano, entonces, el significado personal es simplemente el modo de elaborar los datos en referencia a un tipo de experiencia inmediata, que puede dar lugar a todas las dimensiones de realidad que se quiera, dado que no se definen de manera unívoca.

 

 

 

 

 

Lo que nos interesa subrayar es que, mientras por un lado el significado personal se construye con las tonalidades emocionales que resultan de la realidad intersubjetiva en la que vivimos, por el otro lado está siempre regulado por factores que dependen de esta realidad. En una realidad en la que nos conocemos siempre respecto a los demás, el conocimiento de uno mismo es siempre en relación al conocimiento de los demás, por lo que incluso en la vida adulta el sentido que uno tiene de sí mismo está siempre conectado con la conciencia que los demás tienen de él. En una situación de este tipo, en la que los demás convalidan nuestro propio sentido, es importante sentirlo de manera positiva, al menos como susceptible de ser legitimado por los otros, desde este punto de vista, según Guidano, todas las operaciones que hacemos en nuestro ciclo de vida están destinadas a mantener una autoestima aceptable que nos haga sentir legitimados, aceptados y queridos por los otros. Esto es relevante porque es la necesidad de mantener una autoestima aceptable, la que permita regular todos los procesos de autoconciencia.

 

 

Ahora bien, con estas premisas pasamos a la segunda parte de esta exposición teórica, la teoría de la Organización de Significado Personal de Vittorio Guidano

 

 

 

 

 

Vamos a definir las organizaciones de significado personal que se encuentran en la cultura occidental contemporánea. Por supuesto, no se podrá hacer aquí un desarrollo completo de las mismas. Pero sí quiero señalar al menos cuáles son las que se han logrado determinar hasta el momento, junto con definir y caracterizar cada una de las cuatro organizaciones.

 

 

 

 

 

Antes de definir las organizaciones de significado personal, permítaseme desarrollar algunas premisas introductorias para así poner claridad sobre algunos puntos.

 

 

 

 

 

¿Por que hablamos de organización del significado personal?

 

 

 

 

 

Hablamos de organización, dado que el ordenamiento central de todo el dominio emotivo individual adquiere una configuración unitaria que se realiza en attachmente process o proceso de vinculamiento o apego del niño con su cuidador proceso que transcurre durante todo el período del desarrollo evolutivo, desde el nacimiento hasta la edad de 18 años aproximadamente.

 

 

 

 

 

Por lo tanto, una organización de significado personal tiene que ser entendida como un proceso, que se construye en el vínculo, y no como una entidad en sí misma.

 

 

 

 

 

Además, estas cuatro organizaciones, que ha distinguido Guidano hay que verlas como claves explicativas para el trabajo del terapeuta. Es decir son instrumentos explicativos que él ha creado como un modo que tiene de realizar su trabajo.

 

 

Definición de las cuatro organizaciones de significado personal presentes en la cultura occidental contemporánea

 

 

1)La Organización de Significado Personal Depresiva

 

 

 

 

 

En el proceso de vinculamiento surgen emociones conectadas con la pérdida, que son la tristeza y la rabia, que empiezan amplificarse. Estas emociones corresponden a la organización unitaria del dominio emotivo individual. Todas las otras emociones: miedo, vergüenza, culpa aparecen referidas y diferenciada en relación a la pérdida. El dominio emotivo, esta organizado unitariamente sobre el sentido de pérdida.

 

 

 

 

 

La Organización Depresiva, puede ser definida, entonces como la tendencia que tienen determinadas personas a responder a cualquier evento de la vida en la forma de desamparo y desesperanza, como consecuencia de la construcción de estos eventos vida en términos de pérdida, desilusiones o fracasos. Aquí el significado personal está centrado en el sentido de soledad, se organiza en un circuito recurrente de esquemas emocionales que oscilan entre el desamparo, la tristeza y la rabia; y luego, el ordenamiento explícito o consciente, en términos de una imagen negativa de sí mismo en el sentido de no ser querible, y de una atribución de causalidad interna, global y estable.

 

 

 

 

 

La estrategia utilizada por estas personas, más que luchar contra un mundo no confiable, es la de confiar solamente en ellos mismos como estrategia de control: característica que Bowlby llamó la autoconfianza compulsiva.

 

 

 

 

 

2)La Organización de Significado Personal Fóbica

 

 

 

 

 

El otro significado que podemos reconstruir en la situación de vínculo está centralizado en la emoción de miedo; es otro tipo de organización de significado, que aparece como opuesto a la Organización depresiva.

 

 

 

 

 

Aquí existe un excesivo vínculo: una madre demasiado preocupada, que no le deja explorar el mundo, que no le deja hacer nada por propia iniciativa, a tal punto que la experiencia inmediata del niño se organiza en base al miedo. Como vemos, el miedo es la característica central en este tipo de organización. Esto lleva -al individuo portador de esta organización- a una percepción del mundo como peligroso, y a una percepción de si mismo como alguien frágil en este mundo, el cual no se puede habitar sin una figura de protección.

 

 

 

 

 

Según Guidano, la unidad organizacional del dominio emocional de un individuo de estas características se encuentra en un equilibrio dinámico estable entre dos polaridades emocionales: la necesidad de protección ante un mundo percibido como peligroso, y la necesidad de libertad e independencia en ese mismo mundo. El hallazgo más llamativo de esta clase de patrón organizacional es una marcada tendencia a responder en términos de miedo y ansiedad ante cualquier alteración en el balance de los vínculos afectivos, siendo construídos por el individuo en términos de pérdida de la protección y/o pérdida de libertad e independencia. A diferencia de la organización depresiva, en esta organización la imagen consciente de sí mismo de un fóbico es positiva, producto de la actitud sobreprotectora de los padres.

 

 

 

 

 

La estrategia usada por estos individuos es la de agente controlador, tanto de sus propias activaciones emocionales como de los otros significativos.

 

 

 

 

 

3) La Organización de Significado Personal Obsesiva

 

 

 

 

 

Lo determinante en esta tercera categoría es la calidad del vínculo, que se configura como un vínculo ambivalente. Por ambivalente se quiere significar un vínculo incomprensible para el niño, en el sentido de que el comportamiento parental es correcto para dos explicaciones antagónicas, esto es, que la misma actitud del padre puede ser experimentada (al mismo tiempo) como “mi padre me quiere" y como "mi padre me odia”. Este es el tipo de estructura familiar que frecuentemente origina esta organización de significado personal.

 

 

 

 

 

La característica central -entonces- de una organización obsesiva puede ser vista en la elaboración de un sentido de sí mismo ambivalente y dicotómico en que la experiencia inmediata es vivenciada en dos dimensiones simultáneas, como un sentido de sí mismo de ser bueno y malo a la vez, o de ser correcto e incorrecto a la vez; por ello el niño se percibe -a nivel de su experiencia inmediata- con dos yo: un yo positivo, dado que es querible; y un yo negativo, producto de sentirse rechazado por el padre -o madre-. Además esto conduce, a quien es portador de este significado, a buscar la certeza, como maneras de resolver los desequilibrios que también son experimentados como fallas absolutas de control. Estas experiencias de incontrolabilidad se refieren a la emergencia de pensamientos, conductas e imágenes intrusivas y persistentes que son vivenciadas como extrañas a sí mismo. Hay que decir, finalmente, que la estrategia que utilizan estas personas para encontrar la certidumbre es "la duda metódica".

 

 

 

 

 

4) La Organización de Significado Personal Dápica

 

 

 

 

 

Esta categoría de significado es la que se da, hoy por hoy, con mayor frecuencia en el mundo occidental. La situación que, por lo general, provoca la existencia de esta organización se corresponde con un vínculo familiar lleno de ambigüedad; las emociones nunca se expresan directamente, para el niño es difícil percibir cuando es querido o cuando no lo es, pues nada es expresado directamente. Muy fácilmente entonces el niño identifica que ser querido va a responder a la imagen que se quiere que se tenga de él. Es decir, el niño puede elegir identificarse con algunos de los dos padres, por cuanto ha logrado determinar exactamente cuáles son las expectativas que este padre tiene de él o quiere de él.

 

 

 

 

 

En esta organización no hay emociones precisas que se diferencien. El sentido de sí mismo es muy oscilante y nunca bien definido; pero que se define solamente cuando se tiene la sensación de corresponder a las expectativas de los otros. Es una situación, en una palabra, en la cual las expectativas percibidas en el otro significativo se vuelve el verdadero sentido de si mismo. Esta es la categoría de significado que Guidano llama "desórdenes alimenticios [sic] psicogénicos", utilizando sólo la sigla DAP.

 

 

 

 

 

De acuerdo a Guidano entonces, la organización de S.P. DAP se da en individuos cuyo sentido de sí mismo es difuso y oscilante, y la manera en que pueden estabilizar este sentido de sí es a través de criterios externos, que son el juicio y las expectativas de los otros. Nunca estas personas pueden definir sus estados internos o la imagen de sí mismos por criterios que puedan encontrar en ellas mismas.

 

 

 

 

 

Esta organización es, sin duda, la más frecuente en la cultura occidental. Está muy relacionada con las transformaciones sociales que han caracterizado a la post-modernidad, cuyo reflejo más potente se advierte en la llamada "cultura de la imagen"; pues, lo que más importa en este momento, en cualquier esfera de lo social, es la imagen que se proyecta frente a los otros. Esto es algo que ya pertenece a nuestro modo de vida y que se manifiesta día a día.

 

 

Pasamos ahora a la tercera parte de esta exposición que es la psicopatología y la psicoterapia procesal.

 

 

 

 

 

Cuadro de psicopatología procesal

 

 

 

 

 

El haber definido las cuatro organizaciones de significado personal, le permitió a Guidano echar las bases para construir los fundamento de una nosografía psiquiátrica opuesta y diferente a la nosografía clásica representada por el DSM-IV y el CEI-10, que es prevalentemente descriptiva y estática. Esto le permitió a Guidano ahora hacer un cuadro de psicopatología en término de una nosografía procesal y sobre todo explicativa. Vale decir una nosografía que explique la relación entre el síntoma y la organización que la produce, el síntoma forma parte de la coherencia interna de la organización. Como decíamos, en la actualidad tenemos una nosografía globalmente aceptada como es la reportada por el DSM-IV y el CEI-10, pero que es solo estática, descriptiva e iconográfica.

 

 

 

 

 

La psicopatología procesal que propone Guidano puede explicar todas las psicopatologías que frecuentemente vemos en la clínica. Ya que cada uno de estos significados personales pueden ser elaborados como una manera de ordenar datos, en este sentido es un proceso, pero también pueden ser elaborados de otras maneras y así cada significado puede ser elaborado en los términos que llamamos normales, neuróticos y psicóticos. No es que sean categorías de experiencia en si misma, sino que cada significado personal puede tener diferentes modalidades de procesamiento de la experiencia.

 

 

 

 

 

La primera diferencia entonces, que es destacable, es que en la nosografía tradicional lo normal, lo neurótico y lo psicótico siempre está referido al contenido del conocimiento, vale decir el sistema de creencias, los supuestos subyacentes, las expectativas del paciente, etc. Así, por tanto se han desarrollado listas de creencias irracionales y por lo tanto psicopatológicas y se supone también que hay listas de creencias racionales, es decir normales.

 

 

 

 

 

Si nosotros nos fijamos sólo en contenido del conocimiento no logramos entender lo que son los síntomas neuróticos o psicóticos. Desde un punto de vista post-racionalista lo que se trata como normal, neurótico o psicótico, no es un contenido de conocimiento en sí mismo, sino que es la modalidad de procesarlo. Cada contenido de conocimientos depende del significado personal del sujeto. Entonces, estas son las modalidades de procesamiento. Esto cambia la forma de ver la psicopatología. En este sentido se puede decir que cada contenido de conocimiento puede ser procesado según algunos parámetros de lo que es normal, neurótico y psicótico con respecto a cada significado, es decir, referido a si es un significado depresivo, fóbico, obsesivo o dápico.

 

 

 

 

 

En este sentido, lo que es normal tiene estas características: Es un procesamiento de conocimiento que es flexible, generativo y la generatividad depende del nivel de abstracción. Es abstracto y más generativo, es decir puede generar nuevas teorías, nuevos procesos, nuevas ideas de razonamiento. También es un proceso que tiene una elevada capacidad de autointegración. Es decir, como resultado de este procesamiento, todas las nuevas ideas y las nuevas teorías que se pueden generar después son integradas como unidad en el sentido de sí mismo y no se quedan afuera.

 

 

 

 

 

El procesamiento neurótico es menos flexible, se puede decir que aumenta la rigidez, es menos abstracto, más concreto y por lo tanto menos generativo. Pero conserva bastante bien la integración, es más o menos lo mismo que el procesamiento normal en este sentido.

 

 

 

 

 

Ahora, lo que pasa en la elaboración psicótica es que aumenta aún más la rigidez y disminuye de manera significativa la capacidad de integración.

 

 

 

 

 

El término integración significa que nunca se advierte como interrumpida la continuidad de sentido de identidad personal en el tiempo y nunca se advierte fragmentado el sentido de si mismo momento a momento. La capacidad de integración es precisamente ésta; la capacidad que cada uno de nosotros tiene en cada momento de su vida de percibirse en ese momento como algo unitario, coherente en sí mismo, y al mismo tiempo sentir como esta unidad, esta coherencia es algo que mantiene una continuidad en el tiempo. Es algo que surge desde la niñez y llega hasta ahora en un continuo.

 

 

 

 

 

El proceso psicótico es caracterizado por estos aspectos, tiene la misma falta de flexibilidad o aún mayor, y aún mayor es la rigidez, pero tiene además como decíamos este aspecto, que es la dificultad momento a momento de alcanzar un buen nivel de integración.

 

 

 

 

 

Es decir, en determinado momento, no llega a tener un sentido unitario y coherente de su propia identidad, algo de lo que percibe, algo de lo que experimenta se queda fuera de esa unidad, de esta identidad sistémica o de esta imagen consciente que tiene de sí mismo y lo que se queda afuera es lo que se manifiesta o se expresa típicamente como síntoma psicótico, vale decir las alucinaciones y/o los delirios.

 

 

 

 

 

En términos generales podemos decir que la falta de integración o el daño de integración se manifiesta en dos grandes categorías; una la falta de integración in minus, es decir algo se queda afuera que es una percepción crítica, en la cual el paciente no logra integrarla en su imagen consciente de sí mismo, y esta se vuelve una alucinación. El paciente tiene que excluir algunas cosas que está experimentando para mantener la continuidad del sentido de si mismo coherente y unitario.

 

 

 

 

 

El delirio, por el contrario, es un daño de integración en exceso, es decir el paciente para alcanzar una imagen unitaria y coherente de sí mismo tiene que desbordar, tiene que exagerar, tiene que incluir otros aspectos de la experiencia que comúnmente no son incluidos por la persona que tiene una buena capacidad de integración normal o neurótica, tiene que inventarse cosas, ese es el delirio y además tiene un problema de integración también en lo que es el aspecto longitudinal, es decir de poderlo reconocer en su ciclo de vida como un continuo.

 

 

 

 

 

La Terapia Cognitiva Procesal Sistémica versus la Terapia Persuasiva.

 

 

De lo anteriormente expuesto, ya no es posible seguir sustentando el considerar que las representaciones de cada ser humano corresponden a un orden externo, válido para todo el mundo; ya no es posible concebir una terapia en términos de persuasión.

 

 

El elemento básico que permitió el desarrollo de una serie de terapias cognitivas, todas persuasivas, todas con la cualidad de persuadir , de cambiar las convicciones de las personas, era que estaban sustentadas sobre las teorías de la correspondencia , la teoría de la correspondencia entre la representación y un orden externo único y válido para todo el mundo. Entonces lo que uno tenía que hacer era mejorar la correspondencia, criticando algunos aspectos de la representación, que no permitían una correspondencia perfecta.

 

 

Entonces, esta es la primera aplicación del enfoque post-racionalista a la terapia:  la verdad es multiforme, y cada uno organiza su orden en  esta multiformidad. Lo que se requiere entonces es que una persona pueda encontrar otros tipos de equilibrio dentro de su capacidad de darse un orden, y no simplemente corresponder a algo exterior.

 

 

Otra importante diferencia es cómo entender o percibir la explicaciones, las creencias, las convicciones que la persona tiene. En la óptica de correspondencia empirista, es la creencia misma la que hay que cambiar para mejorar la correspondencia.

 

 

 

 

 

 La Terapia.

 

 

 

 

 

Hemos hablado del problema epistemológico y evolutivo: ahora vamos a traducir estos problemas en términos terapéuticos.

 

 

 

 

 

¿Qué tipos de enfoques terapéuticos podemos conceptualizar desde una perspectiva de tipo empirista y cuáles enfoques desde una perspectiva procesal sistémica?  ¿Cuáles son las principales características y los principales conceptos en el cambio terapéutico en cada una de estas concepciones?

 

 

 

 

 

Autocontrol.

 

 

 

 

 

La primera característica básica entre los enfoques cognitivos tradicionales es que son preferentemente enfoques que tienen como objetivo el autocontrol en el paciente; mejorar el control sobre las emociones, o reacciones afectivas intensas, que son experimentadas como extrañas a la naturaleza del Self. Este es el problema básico, en el cual cada paciente pone al terapeuta en antecedente que él ha estado experimentando algo que lo está afectando muchísimo, y que él no puede evitar el experimentar algunas emociones muy perturbadoras. Por otro lado, estas mismas emociones no son percibidas como algo que pertenece a la experiencia misma de la persona, sino como algo extraño o externo a ella.

 

 

En esta perspectiva, generalmente el enfoque cognitivo tradicional (representado por terapeutas cognitivos muy conocidos, como A. Beck y A. Ellis), consiste en procurar aumentar el autocontrol del paciente a través de una técnica de persuasión, de modificación de las actitudes, o del sistema de creencias del paciente, y que el terapeuta puede percibir como críticas o irracionales. Es el punto de vista de la correspondencia con un orden externo percibido como tal.

 

 

En otras palabras, la mayoría de las técnicas cognitivas tradicionales usan  un set de creencias irracionales, como si estuvieran escritas en alguna parte de un modo definitivo. Por ejemplo, una persona podría tener tales y cuales creencias irracionales, previamente seleccionadas por el terapeuta (por ejemplo, A. Ellis ha seleccionado alrededor de 300); entonces la finalidad del terapeuta cognitivo tradicional es reconstruir la diferencia de correspondencia a través de un proceso de enfrentamiento dialéctico, que frecuentemente puede asumir la forma de duelo, cuestionamiento o desafío del sistema de creencias del paciente. Se acepta, entonces,  que el terapueta ponga en dificultad al paciente. Este es el método socrático o el autodescubrimiento guiado.

 

 

Entonces, en la terapia cognitiva tradicional el objetivo es el autocontrol; y el método para obtener el autocontrol es básicamente el método de la persuasión. La persuasión significa técnicamente la modificación de las estructuras semánticas del conocimiento individual. Es decir, la modificación de lo que la persona se dice a sí  misma , de la manera en la cual la persona se cuenta sus cosas. Y desde un punto de vista epistemológico, persuasión es un procedimiento que tiene como objetivo solamente la explicación; no la experiencia inmediata. Y de la explicación, tiene como objetivo solamente el aspecto semántico de la explicación.

 

 

Así, en cierto modo, un paciente puede tener el mismo comportamiento, las mismas actitudes; pero cuando habla de ellos de manera diferente, un terapeuta cognitivo tradicional, puede considerar que el paciente ha mejorado[como cuando los cabros dibujan a Batman en las pruebas, les pongo buena nota]. Por ejemplo, tomemos el caso de un agorafóbico  muy grave, aquel que no puede ir por sí solo al trabajo, o que no puede estar solo en su casa cuando no hay nadie en ella. O el típico agorafóbico que en una calle con mucho tráfico, estando en un taco de autos, sufra un ataque de pánico. Sin duda que todas las instrucciones que el terapeuta cognitivo le da, mejora en forma significativa el control de sí mismo. Ya que el decirse, por ejemplo : “ esto yo lo puedo controlar” … “todo consiste en controlar mi respiración”…”no me va a dar un ataque al corazón, porque nunca le he sufrido, mi corazón está sano” “estos síntomas son muy desagradables pero no son peligrosos”, etc.

 

 

Sin duda de que este autodiálogo le ayuda a tolerar su ansiedad entre el tráfico.

 

 

Pero lo que realmente sucede es que el significado, el por qué él es una persona más vulnerable a situaciones de no ser protegido o constreñido, es algo que todavía no pertenece al conocimiento que él tiene de sí mismo. Él, por lo tanto, continúa teniendo un control sobre estas emociones perturbadoras, pero es un control externo. Es un control en el cual él sigue considerando estas sensaciones y emociones como algo extraño a sí mismo. En este sentido es que nosotros decimos que hay un cambio semántico, pero no hay un cambio sintáctico del significado.

 

 

 

 

 

Conciencia de sí mismo

 

 

 

 

 

Desde la perspectiva procesal sistémica el cambio semántico es paralelo a que este paciente agorafóbico, a través de una reconstrucción del modo en el cual se explica su experiencia inmediata, llegue a descubrir alguna área de su significado personal que antes ignoraba. El tiene ahora que explicarse entonces por qué él es de este modo vulnerable a una serie de condiciones que parecen específicas de la manera con la cual él ordena  su experiencia cotidiana. Y no solamente ahora que tiene algunos disturbios emotivos, sino que emerge como un continuum en su modo de ordenar las experiencias, que también estaba presente antes de que todos los disturbios emotivos aparecieran.

 

 

El enfoque post-racionalista, tiene el objetivo de aumentar el conocimiento que el paciente tiene de sus reglas de funcionamiento. Y en este sentido nosotros hablamos de aumentar la "conciencia de sí mismo".

 

 

 

 

 

Aquí el término "conciencia de sí mismo", hay que entenderlo así: es la conciencia del modo en el cual la persona funciona al ordenar la experiencia, poner en secuencia eventos significativos, y explicarlos. Es el conocimiento, entonces, de las propias reglas de funcionamiento.

 

 

 

 

 

Método de la comprensión

 

 

 

 

 

En este sentido el objetivo que se persigue es que, a través del conocimiento de las reglas del propio funcionamiento, la persona pueda reorganizar su experiencia personal. Y el método que es concordante con este objetivo no es la persuasión, sino la comprensión. Ahora, lo importante es que la comprensión se dé en el paciente, más que en el terapeuta. Pues se presupone que el terapeuta ya tendría que tener un set de teorías muy elaboradas y complejas, que le permiten comprender mucho antes que el paciente cuál fue el problema existencial que éste no supo elaborar y no supo integrar.

 

 

 

 

 

El problema que se impone ahora, por tanto, es cómo mejorar la comprensión en el paciente, para que él esté en condiciones de reorganizar su experiencia personal.

 

 

 

 

 

Actitud del Terapeuta

 

 

 

 

 

L actitud del terapeuta, en este sentido, tiene que ser completamente diferente a la dl terapeuta racionalista tradicional. En primer lugar, éste  no está muy interesado en la comprensión de sí mismo del paciente, ni tampoco está muy interesado en la conciencia que de sí mismo tiene el paciente.Aún más, el terapeuta cognitivo tradicional puede usar técnicas para efectuar intervenciones paradójicas, con la intención de producir modificaciones en la conducta del paciente, y el hecho de que el paciente no sea consciente de esto, no es algo que le preocupe. Y esto sucede no sólo en el caso de los conductistas, sino también en los cognitivistas tradicionales, y otros enfoque terapéuticos.

 

 

 

 

 

Desde esta perspectiva, el terapeuta debe procurar que la reformulación coincida con la emergencia de nuevas tonalidades emotivas, y que coincida a su vez con el descubrir algunas reglas de funcionamiento personal.

 

 

 

 

 

Lo que viene ahora es un esquema de algunos aspectos de estos dos tips de enfoques:  el autocontrol, mediante la persuasión; y la reorganización de la experiencia personal a través del método de aumentar la comprensión que el paciente hace de su modo de funcionar.

 

 

 

 

 

Uno de los puntos importantes a tratar entonces es el principio de intervención terapéutica:

 

 

 

 

 

Intervención Terapéutica

 

 

 

 

 

 

 

 

El principio de intervención terapéutica cognitivista tradicional, consiste en que la perturbación emocional, o las reacciones afectivas intensas, dependen de las creencias irracionales. Sólo en la medida en que cambiemos las creencias, cambiarán las emociones. Este es el punto central.

 

 

 

 

 

Ahora, desde el punto de vista de la terapia procesal sistémica, podemos hacer una profunda modificación de esta afirmación, afirmar que los pensamientos cambian los pensamientos y sólo las emociones cambian las emociones. El problema teórico de las terapias racionalistas, no está solamente en postular que las emociones son productos secundarios del pensamiento. Otro aspecto importantísimo de este enfoque es que pensamientos y emociones son considerados como procesos de conocimiento que ocurren al mismo nivel operativo; y en este sentido a las emociones se les puede aplicar las reglas de la lógica formal, que pertenecen al nivel operativo del pensamiento.

 

 

 

 

 

En la óptica post-racionalista, la observación que está fundada sobre el tema de la autoorganización, y que a su vez está cimentada sobre la evolución de la experiencia humana (objetivo de estudio de la epistemología evolutiva), nos hace ver que lenguaje-pensamiento y emocionalidad-afectividad, parecen ser dimensiones distintas de procesamiento; cada una presentando diferentes reglas de combinación y recombinación. Las emociones corresponden al nivel de la experiencia inmediata, y parece ser que son mucho más estables que el correspondiente al nivel del pensamiento. Examinemos esto con mayor atención: en la experiencia cotidiana ninguno de nosotros tiene especial dificultad para cambiar una idea, y es en este sentido que Guidano plantea que el pensamiento; o también nuevas ideas cambiarán (a través de la lógica formal, o vía dialéctica de confrontación, o mediante el método de observación empírico, etc.), las ideas anteriores. En suma, la experiencia muestra que, en la vida del individuo, no cuesta gran esfuerzo o no reviste motivo de grave perturbación el hecho de que cambie de ideas.

 

 

 

 

 

Cambio de las Emociones

 

 

 

 

 

Pero también la experiencia nos muestra que la continuidad emotiva, y los asuntos afectivos y emotivos básicos, cambian mucho menos en la vida de las personas. Esto significa que las emociones siguen otras reglas combinatorias, diferentes a las de la lógica formal. Por tanto, si se quiere modificar lo que es un estado de perturbación emocional, lo que tendríamos que cambiar o modificar sería la autopercepción de esa perturbación. La única posibilidad de cambio, entonces, es hacer que la persona pueda experimentar -en la situación terapéutica- nuevas tonalidades o instancias emotivas, que tendrán que ser integradas, elaboradas y procesadas al interior de la autopercepción originaria con la cual estamos trabajando.

 

 

 

 

 

Pero volvamos a lo que decíamos: el pensamiento cambia el pensamiento.

 

 

 

 

 

Esto se plantea como uno de los aspectos típicos de la epistemología contemporánea, puesto que todas las teorías pertenecen al nivel del pensamiento. Todas las teorías son proposiciones, y las proposiciones pueden cambiar solamente otras proposiciones; no cambian lo que es la experiencia de vida inmediata, que esas proposiciones pretenden explicar. Y también señalábamos que en la persona humana los aspectos emotivos tienen mucho más estabilidad y mucho menos flexibilidad y que sus experiencias emocionales sólo pueden ser modificadas por otras experiencias emotivas.

 

 

 

 

 

El punto que se plantea entonces es el siguiente: ¿Cómo es posible aplicar, en una situación terapéutica, lo que estamos diciendo acá? ¿Cómo puede el terapeuta producir, elaborar o construir una situación terapéutica en la cual puedan surgir nuevas tonalidades emotivas, que permitan al paciente cambiar o modificar la percepción emotiva de sí mismo?

 

 

 

 

 

Comunicación no Instructiva

 

 

 

 

 

Aquí tenemos que referirnos por un momento al tópico de la comunicación no instructiva, porque esto es crucial ahora. Si hubiera la posibilidad de que el terapeuta pudiera traspasar información directa desde su mente a la mente del paciente, innumerables problemas terapéuticos serian resueltos con suma facilidad. No obstante, la situación real es la siguiente: El terapeuta es A, y el paciente es B, y ellos no están en comunicación directa; es decir, el mensaje X que entrega el terapeuta, no está llegando como X al paciente. Lo que hoy se sabe es que el punto crucial es que en cualquier interacción dada el sistema siempre se conduce de acuerdo a su estructura. Por lo tanto, la explicación que es empleada ya sea por un racionalista como por un procesal sistémico, es una concepción del mundo, de la realidad, que no se reduce sólo a lo explícito, pues también hay explicaciones implícitas, que el terapeuta puede provocar con su comportamiento y su actitud. El punto importante entonces, en nuestra óptica, y que hace la diferencia fundamental con las terapias racionalistas, es que toda explicación del terapeuta es funcional a la producción de un cambio desde el punto de vista del paciente. Este cambio no se logra tanto por el contenido, sino que funciona por el grado de discrepancia respecto a las explicaciones que el paciente tenía por sí mismo. Así, pues, la diferencia más importante está dada por el grado de discrepancia que produce el cambio en el punto de vista del paciente, y no por el nivel de contenido.

 

 

 

 

 

Discrepancia

 

 

 

 

 

La discrepancia percibida por el sistema paciente lo perturba en su estructura; y el sistema-paciente, para reorganizar o elaborar esta perturbación percibida, tiene que reorganizar su punto de vista en ese momento. Pero esto es lo decisivo: la discrepancia percibida por el paciente, puede "gatillar" una reorganización de sí mismo solamente si el paciente se encuentra en una situación emotiva de no poder evitar la confrontación con el terapeuta. Lo que hoy se ve es que, para producir un cambio desde el punto de vista del sí mismo del paciente, dos son las condiciones esenciales: la primera es la discrepancia percibida por el paciente respecto a las explicaciones del terapeuta. Y el segundo elemento importante es la cualidad, el nivel de involucramiento emocional de la relación terapéutica. Nuevamente, el involucramiento emotivo hace así que uno no pueda evitar de referir a sí mismo la discrepancia que ha percibido, porque la relación emotiva es importante.

 

 

 

 

 

El principio es muy simple: equivale a decir que una crítica que nosotros recibimos de una persona que para nosotros es importante, y con la cual nos sentimos muy involucrados, es una crítica que no podemos evitar o ignorar. En el mismo momento que la percibimos nos cambia completamente la percepción de uno mismo. En cambio, si la misma crítica viene de una persona que nosotros no consideramos importante, en tal caso podemos tranquilamente evitar de considerarla seriamente.

 

 

 

 

 

En otras palabras: el nivel de involucramiento emotivo es lo que pone al paciente en una condición inevitable de autorreferencialidad; es lo que pone al paciente en la condición de autorreferirse la discrepancia que ha percibido. En consecuencia, aquí tenemos que ver dos cosas: de dónde vienen las discrepancias en una situación de este tipo; y en qué consiste el involucramiento emotivo en la relación terapeuta-paciente.

 

 

 

 

 

Las discrepancias podemos esquematizarlas de este modo: las discrepancias principales, por parte del paciente, vienen de dos fuentes. La primera es (por lo menos en la parte inicial de la terapia) la discrepancia que el paciente percibe de las explicaciones, de la actitud que el terapeuta le pone enfrente, o la modalidad con la cual el terapeuta le reformula sus problemas. Podemos decir por lo tanto: discrepancias más directamente relativas a la actitud del terapeuta.

 

 

 

 

 

El segundo tipo de discrepancias, son las que el paciente percibe cada vez que descubre aspectos antes ignorados de su funcionamiento. Para Guidano, esta segunda clase de discrepancias son de un nivel más intenso, o sea se perciben con más intensos efectos emotivos. Y en la medida que en la terapia el trabajo se va haciendo cada vez más profundo y más completo, es muy frecuente ver pacientes que repentinamente se dan cuenta de algo que nunca habían considerado antes, un recuerdo muy intenso por ejemplo, y manifiestan algunas reacciones emotivas de una intensidad que habría sido muy difícil ver en otras circunstancias. Seguramente estos son los aspectos más activantes. Para Guidano, lo asombroso de esto es que la persona logra un darse cuenta de su manera de funcionar, que era completamente diferente a como siempre ella había creído. Y ésta sería, por ende, una de las fuentes de discrepancias más importantes.

 

 

En este punto es importante decir algo a propósito del "involucramiento emocional". Porque, en primer término, "involucramiento emocional" tendría que ser considerado naturalmente como una relación terapéutica de una cualidad emotiva positiva; pero sin embargo, no siempre es así. En todo caso, si no la hay, es mejor tener una cualidad emotiva negativa, que no tener ningún involucramiento con el paciente.

 

 

 

 

 

Además es necesario decir que el aspecto de involucramiento emotivo, no es algo que interesa únicamente al paciente; sino que es algo que interesa también al terapeuta, desde el momento en que cada terapia es una relación real, en la cual también el terapeuta cambia -y no sólo el paciente-. También el terapeuta está en contacto con una experiencia humana, que no puede dejar de reconocer como una experiencia propia, y esto le produce un cambio en el conocimiento de sí mismo. Es importante entonces que el terapeuta esté involucrado emocionalmente, porque de otro modo no podría producir las discrepancias..

 

 

 

 

 

En este sentido, el involucramiento no significa que el terapeuta tenga que ser muy gentil, o que tenga que decir sólo palabras de amor, etc. El involucramiento emocional significa, más bien, que el terapeuta tiene que dar constantemente la impresión al paciente de que él está dispuesto a asumir todas las consecuencias, en todos los sentidos, de lo que él está diciendo o de lo que él está ofreciendo. Es como si fuera, metafóricamente, un juego de cartas. De este modo el terapeuta juega verdaderamente, participa en el juego poniendo la apuesta, corriendo el riesgo inherente a todo juego. En este sentido hablamos de involucramiento del terapeuta.

 

 

 

 

 

Si el terapeuta no está así involucrado, es muy difícil que pueda producir la calidad de autorreferencialidad, con la cual el paciente se ve obligado a referir a sí mismo la discrepancia que ha percibido.

 

 

 

 

 

 

 

 

Rol de Perturbador

 

 

 

 

 

En este sentido, el rol del terapeuta es un rol que podría definirse como el de un perturbador emocional estratégicamente orientado. No un perturbador que perturba simplemente porque es importante perturbar, o porque es importante producir discrepancias, sino un perturbador que se esfuerza en controlar la situación emocional, y de graduar con la explicación que está ofreciendo para producir cambios paulatinos del punto de vista de si mismo en el paciente. Y cambios en forma gradual significa, en este sentido, estratégicamente orientados, para conseguir aumentar el conocimiento de sí mismo.

 

 

 

 

 

Podríamos decir en general, como elemento de clarificación, que al inicio del enfoque procesal sistémico, se sospechó que el rol dado a la comprensión y a la conciencia de sí mismo en los pacientes, podría devenir en un rol absoluto, al modo como era absoluto el criterio atribuido a la racionalidad. La sospecha consistiría entonces en que la conciencia de sí mismo podría tomar el puesto de la racionalidad de hace cinco o diez años atrás, ya que los terapeutas cognitivos tradicionales ofrecían este tipo de imagen, vale decir, como si la racionalidad fuera algo que comportaba un fin en sí mismo (puesto que era ese el modo justo de vivir, o el modo correcto de vivir).

 

 

 

 

 

Ahora, lo mismo podría ocurrir con la terapia cognitiva procesal sistémica, en cuanto que el terapeuta pudiera dar al paciente la idea de que perseguir una conciencia de sí mismo, lo más posiblemente articulada y compleja, sea el modo justo de vivir. Y que, junto con ello, esa conciencia de sí mismo tenga que ser perseguida en sí misma al modo de una religión.

 

 

 

 

 

En todo caso, la situación es mucho más compleja. La noción racionalista ya clásica de nuestra época (todavía influida por el Círculo de Viena), postula que el conocimiento es unidimensional. Y precisamente esta concepción de la conciencia de sí mismo como objetivo absoluto, como meta que coincide con el modo justo de vivir, corresponde a esa dimensión del conocimiento que tiene sólo una dimensión. En un extremo estaría la ignorancia, y en el otro estaría el conocimiento, y entonces, en la medida en que disminuye la ignorancia, aumenta el conocimiento, hasta llegar a una situación en la que al final toda la ignorancia será vencida por el conocimiento que la persona alcance.

 

 

 

 

 

Pero en la versión que nosotros estamos exponiendo o dando a conocer, el conocimiento es como la realidad, es decir, tiene muchos niveles, simultáneos pero distintos, y cada nivel de conocimiento tiene su nivel de ignorancia. Y lo más importante, sobre todo, es lo que pasa cuando aumenta el conocimiento de sí mismo; éste es, al parecer, el problema que tenemos hoy. Porque parece que en la medida que aumenta el conocimiento de sí mismo, paralelamente aumenta el surgimiento de emociones y afectividades muy complejas y perturbadoras, que no conocíamos antes. Así, todas las emociones de ambigüedad, de sentido del absurdo existencial, de inutilidad. Para Guidano, estas emociones han caracterizado nuestro siglo.

 

 

 

 

 

La razón de esto puede ser muy simple: aparentemente habría una relación inversamente proporcional entre la conciencia de sí mismo y la inmediatez de la experiencia emocional. En la medida que aumenta la conciencia de sí mismo en base a un argumento, la persona pierde la inmediatez merced a ese argumento. Y en esta pérdida de inmediatez, estaría el origen del sentido de ambigüedad, de absurdo, etc.

 

 

 

 

 

 

 

 

Reorganización

 

 

 

 

 

Por tal razón, un terapeuta tendría que trabajar siendo capaz de producir el máximo nivel de reorganización de la experiencia personal, con el mínimo nivel de conciencia de sí mismo en el paciente. El terapeuta entonces, teniendo presente las desventajas del aumento de la conciencia de sí mismo, tendría que ser capaz de producir el máximo de reorganización de la experiencia personal en el paciente (donde "máximo" significa: la reorganización que le permita ya no percibir más tales emociones como perturbantes), con la mínima modificación de la conciencia de sí mismo. Sin poner en el campo de trabajo todas las cosas: su vida afectiva, su vida pasada, su vida sexual, su vida profesional, etc. En otras palabras: se trata de producir el máximo de reorganización con el mínimo de discrepancia.

 

 

 

 

 

Para Guidano, el terapeuta no tendría que ofrecer -implícitamente también- la idea de que existe en una cierta parte del mundo, una manera exacta o perfecta de vivir; el terapeuta tendría que ser siempre un poco relativista en esto. Porque el paciente, en la medida en que empieza a descubrir cosas de sí mismo, quisiera luego perseguir la conciencia de sí mismo como un fin en si mismo. Así que el terapeuta tendría que poner el acento sobre todas las cualidades emocionales que se acompañan a un incremento de la conciencia de sí mismo.

 

 

 

 

 

 

 

 

Relación terapeuta-paciente

 

 

 

 

 

Por último, otro problema derivado del estudio y del interés de la terapia procesal sistémica en cuanto a la relación terapeuta-paciente, y de los aspectos ahora del terapeuta- tiene que ver con el problema de la conciencia de sí mismo en el terapeuta.

 

 

 

 

 

El problema de la conciencia de sí mismo en el terapeuta ha llegado a ser, en los últimos años, un tema álgido. Porque, merced también a este cambio en el rol de observador privilegiado, que era el rol que tenía el terapeuta hasta hace algunos años, ahora se comienza a poner en el tapete el problema de quién es el terapeuta como persona. Pero por esta vez el problema queremos solamente dejarlo planteado, y dejar abierto así un posible campo de discusión.

 

 

 

 

 

 

 

 

En conclusión

 

 

 

 

 

A modo de conclusión quisiéramos señalar dos aspectos importantes del modelo de Guidano.

 

 

 

 

 

El primero, es que su enfoque emerge como un modelo comprensivo explicativo de los procesos de conocimiento humano y que el conocer es visto desde quien vive la experiencia, es decir, desde el punto de vista del observador, representando de esta manera su condición ontológica, y que la terapia propuesta por Guidano es consistente con su modelo teórico.

 

 

 

 

 

Este hecho, coloca a la ciencia psicológica por primera vez en el status de ciencia madura:

 

 

 

 

 

"Las ciencias maduras son más bien explicativas que descriptivas. La explicación consiste en hacer inteligible el cómo y el por qué los fenómenos dentro de un dominio exhiben las propiedades, que descriptivamente ellos poseen. La ciencia explica por suposiciones teóricas (ya sea una construcción tácita o explícita, después del hecho) que dicen por qué las cosas deben ser como se observa que son. Los psicólogos, en contraste, han limitado sus explicaciones al análisis disposicional del dominio psicológico. El análisis disposicional en el mejor de los casos es descriptivo y no puede ser considerado explicativo. Le incumbe por lo tanto, a la psicología el desarrollar la clase de teoría explicativa, que poseen las ciencias maduras" (Weimer, 1982 b).

 

 

 

 

 

También el modelo de Guidano posee la potencia explicativa científica de acuerdo al criterio de explicación científica que señala H. Maturana (1990).

 

 

 

 

 

"Las explicaciones científicas tienen validez porque tienen que ver con las coherencias operacionales de la experiencia en el suceder del vivir del observador y es allí donde tiene potencia la ciencia. Las explicaciones científicas son proposiciones generativas que se presentan en el contexto de la satisfacción del criterio de validación de las explicaciones científicas. El criterio de validación de las explicaciones científicas hace referencia exclusivamente a coherencias operacionales del observador en la configuración de un espacio de acciones en el que tiene que satisfacer ciertas operaciones del observador en un ámbito experiencial" (pp. 51).

 

 

 

 

 

La consideración de las referencias arriba señaladas permiten concluir entonces que el modelo de Guidano es esencialmente explicativo de la conducta humana y que cualquier aspecto de la experiencia humana puede ser explicado desde este enfoque. Esto también es válido para todos los aspectos que tienen relación con la psicoterapia y con la psicopatología.

 

 

 

 

 

El segundo aspecto que quisiera señalar como conclusión es la imposibilidad de integración de las psicoterapias que están basadas en una epistemología empirista, con las terapias post-racionalistas. Esta afirmación tan drástica proviene de la argumentación que las terapias empiristas participan de la creencia de una realidad externa única para todos. Esto las reduce, en el estudio de la psicología, a la descripción de la interacción entre organismos y ambientes. Esta tendencia las hace en extremo reduccionistas y también partícipes de la existencia de una causalidad lineal de la conducta humana. Este determinismo causal es ontológicamente imposible, de acuerdo a Maturana (1978). Creemos por lo tanto que la integración de las terapias conductuales, cognitivas y psicoanalíticas con el modelo propuesto por Guidano es definitivamente no viable y nos parece que la integración en psicoterapia, entendida como la integración de diferentes enfoques terapéuticos y por lo tanto de diferentes técnicas terapéuticas, sin considerar los aspectos epistemológicos que los sustentan parecen imposibles.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

REFERENCIAS

 

 

 

 

 

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